
Cuando hablamos de realizar la vía ferrata más bonita del Pirineo aragonés con guía, Sorrosal es la primera que viene al pensamiento.
Aquí la roca y el agua se mezclan. La cascada de Sorrosal, esculpida hace más de 65.000 años por el glaciar del Ara, dejó al descubierto los característicos dibujos del ‘Flysch’. Con el tiempo, el río Sorrosal aprovechó esta pared para dar forma a una cascada de más de 100 metros… El impresionante escenario por el que hoy asciende la ferrata.
Equipada en 2004 por los guías de Aventuras Pirenaicas, pioneros del turismo activo en el valle, esta vía se ha ganado un lugar entre las ferratas más espectaculares de la península. Y es fácil entender por qué: un ascenso paralelo a la cascada de Sorrosal, trepadas muy aéreas, un puente tibetano, travesías sobre el agua, mucha sensación de altura en la famosa escalera vertical y hasta una pequeña cueva.
Una actividad para personas (niños de más de 10 años) con ganas de disfrutar de la verticalidad en un entorno al lado del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, sin duda el complemento perfecto para conocerlo.
En esta ferrata hay que pagar una tasa de 3,50€ extra del ayuntamiento.
Desde el parking de la ferrata, en Broto únicamente deberemos recorrer el sendero que accede a la cascada de Sorrosal, cuando aparece ante nosotros un puente construido a través de pasarelas metálicas permite cruzar el Sorrosal sin mojarse los pies. Tras el pago del ticket de entrada 3,50€, comienza la aventura.
Primeramente se realizará un briefing de los materiales que se utilizan para progresar por la ferrata con seguridad: casco, arnés, disipadores y la cuerda que permite escalar con total seguridad. Tras interiorizar los sistemas de aseguramiento que el guía considere oportunos para el grupo, se comienza la escalada.
Una primera escalera vertical de 3 metros de altura permite calentar y hacerse una idea de en qué va a consistir la aventura de ascender la vía ferrata de Sorrosal junto al guía. Seguidamente, disminuye la verticalidad, intercalando trepadas sencillas con tramos horizontales con mucho patio sobre la cascada.
Al llegar a la altura de la gran escalera, se accede a ella horizontalmente. Durante el verano, una pequeña cascada nos mojará en este punto. La escalera es el punto más panorámico de la vía ferrata, con seguridad total proporcionada por el guía. Tras un breve descanso, se accede a la cueva, donde los pies se mojarán durante el verano, debido al agua que circula por esta cavidad creada como sistema de riego para los campos de Oto.
La salida por la ventana sobre el barranco es la parte más estética de la actividad, con juegos de luces impresionantes y el rugido sobrecogedor del barranco. La vía ferrata pasa de vertical a horizontal, avanzando sobre el agua a través de un puente tibetano muy divertido y trepadas sencillas hasta la playa de la vía ferrata.
Tras recuperar energías, se continúa la actividad por la margen izquierda del barranco, una zona más soleada con agua más alejada. Aunque es más tranquila, aún hay resaltes verticales donde será necesario escalar. Un bonito robledal anuncia que la última travesía está cerca, poniendo el broche final a la ferrata más bonita de los Pirineos.
Para regresar a Broto se debe cruzar el bosque de pinos donde finaliza la ferrata y estar atentos a un sendero poco marcado que desciende realizando zig zags hasta la quesería de Broto. Una vez se cruce la casa los aventureros llegarán al parking de la ferrata.
Tarifas por persona para un grupo de 4 personas. Otras opciones consultar.
Dentro del servicio de vía ferrata está incluido el alquiler de arnés y casco, así como los disipadores de vía ferrata.
Eel material personal que cada participante debe llevar consiste en lo siguiente:
• Guantes tipo bicicleta para facilitar la progresión por la vía ferrata.
• Bota de montaña o zapatilla de trail impermeable.
• Pantalón y camiseta cómoda adaptadas a la época en la que se realice la actividad.
• Abrigo, chaqueta y guantes de nieve.
• Gafas y crema de sol.
• Agua y comida para la actividad.
• Mochila en la que entre una chaqueta, aunque se realice la actividad en verano puede haber tramos en los que se pase frío.
• Ropa y calzado de repuesto por si se mojara durante la actividad (se dejará en el coche).
• Si fuera necesario, cualquier medicina personal.
La ferrata de Sorrosal es una actividad muy completa. No es solo ir subiendo por una pared, sino avanzar junto a la cascada, con muy buenas vistas y en un entorno espectacular cerca de Broto. Vas progresando por la ferrata con el guía, aprendiendo cosas del entorno. Una forma diferente de conocer el Pirineo.
Mientras haces el recorrido, también entiendes mejor el lugar en el que estás. Las paredes por las que subes son de turbiditas, formaciones que se originaron en antiguos fondos marinos y que, con el tiempo, los ríos y los glaciares – un río de hielo de más de 30 km de longitud y hasta 1000 m de espesor –, han ido modelando hasta crear paisajes como el de la cascada del Sorrosal. En el blog de la Ferrata de Sorrosal te contamos más sobre su formación.
Además, todo esto está en el valle del Ara, un río especial porque es de los pocos grandes ríos de Europa sin presas. A lo largo del valle hay pueblos como Broto, Torla o Aínsa, con mucha historia y una fuerte relación con la montaña.
¿Quieres disfrutar de la montaña con tus amigos o en familia? Esta ferrata es perfecta para niños a partir de 10 años y para compartir una experiencia divertida y llena de adrenalina en un entorno rodeado de las impresionantes paredes del Pirineo.
Es una vía ferrata con un nivel K2-K3, nivel medio-iniciación. No tiene grandes exigencias físicas ni pasos extraplomados, pero todo el encanto del enorno de la cascada del Sorrosal y la espectacularidad de sus paredes de roca turbidita.
Si te gusta hacer fotos, esta ferrata te va a regalar alguna de las mejores instantáneas. Y si no llevas cámara, no pasa nada: nosotros siempre tenemos un móvil o cámara a mano para capturar los mejores momentos de la aventura.
Desde la Cooperativa de Guías del Pirineo definitivamente recomendamos la ferrata de Sorrosal: una actividad divertida, segura y memorable, combinando naturaleza, altura y emoción sin complicaciones excesivas.