
La Maladeta, erróneamente conocida como La Maldita, aludiendo tanto a antiguas leyendas como a varios accidentes en las grietas del glaciar, ha cedido el protagonismo a su vecino Aneto, pero es una cumbre imprescindible con historia, belleza y compromiso.
La ascensión a Maladeta con guía se suele realizar saliendo desde la Besurta. Tomaremos el camino al refugio de La Renclusa y seguiremos hacia la cresta de los Portillones. Al dejar a nuestra izquierda los Portillones Inferior y Superior, nos quedamos solos disfrutando de la ascensión, pues la mayoría de montañeros toman el desvío en dirección al Aneto. Tras cruzar el glaciar de la Maladeta y la temida rimaya, accedemos al Collado de la Rimaya y solo nos queda un paso por cresta hasta la cumbre.
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Por mucho tiempo, la Maladeta fue considerada el pico más alto del Pirineo, despertando gran interés por alcanzar su cima. En 1787 Ramond de Carbonnières lo intentó sin éxito, seguido por Ferrières en 1801 y Louis Cordier en 1802. No fue hasta el 29 de septiembre de 1817 cuando Friedrich Parrot, acompañado del guía Pierre Barrau, de 61 años, logró la primera ascensión, aprovechando la experiencia adquirida en intentos previos. Fue entonces cuando, al ver el Aneto desde la Maladeta, se empezó a considerar a este último como el pico más alto.
El nombre parece derivar de Mala eta, que significa “la más alta”, aunque por similitud y misticismo tuvo más aceptación el término occitano Mala Deta, “La Maldita”. Existen leyendas que narran cómo ocho pastores y sus ovejas fueron atrapados por una nevada y, tras negar cobijo a un peregrino, fueron convertidos en rocas por la ira divina, dejando los pastos cubiertos de hielo para siempre.
La fama de cumbre maldita también se debe al castigo que recibió Pierre Barrau. Siete años después de la primera ascensión, un puente de nieve cedió en la rimaya, tragándose a Barrau, cuyos restos no fueron encontrados hasta 1931, cuando el glaciar los expulsó. Incluso Henry Russel, en 1874, estuvo a punto de caer en la rimaya durante su ascenso, aunque solo perdió su inseparable bastón.
En condiciones estivales, la ascensión a la Maladeta se puede realizar por el Collado de la Rimaya, pero también por la Arista de los Portillones, desde el lago de Cregüeña o desde el Pico del Alba, no resultando sencilla ninguna de ellas.
No obstante, desde su cima podremos observar la masificada línea de ascensión al Aneto y la acumulación de personas en el conocido paso de Mahoma, pero con la tranquilidad de estar disfrutando de una cima mucho menos concurrida.
La ascensión invernal desde La Renclusa en uno o dos días también es muy habitual, incluso haciendo la ascensión con esquís de travesía y evitando el laberinto de bloques que quedan cubiertos por la nieve.
Hay buenas vías de escalada como la Sur Directa al Abadías y vías invernales como el Corredor Norte.
Si prefieres una de estos itinerarios, llámanos y buscaremos la mejor ruta para ti.