
La ascensión a la Peña Montañesa (2.291m) es un recorrido especial, lleno de recompensas y con vistas sobrecogedoras del Sobrarbe. Su situación privilegiada en el extremo oeste de la aislada Serra Ferrera la hace visible desde gran parte de la comarca. Una jornada perfecta para quienes se alojan en Aínsa o sus alrededores, en busca de naturaleza virgen.
La ascensión a la Peña Montañesa con guía se inicia en el pueblo de Torrelisa para ir a buscar la Canal Mayor. Es una ascensión que exige usar las manos en varias ocasiones para superar resaltes sin gran dificultad. Al salir de la Canal Mayor ya nos encontramos muy cerca de la cima, bajo la Peña Foratata. Sin gran dificultad, llegamos a la cumbre e iniciamos el descenso por el mismo sitio. Al poco de volver a la Canal Mayor encontramos el desvío a la Faja Toro. No es una faja difícil, pero si aérea y expuesta. Para abandonar la faja sin dar un gran rodeo, la ruta acaba con un rápel de 30m para tomar de nuevo el camino a Torrelisa.
Tarifas por persona para un grupo completo. Otras opciones consultar.
La Peña Montañesa forma parte de un gran cabalgamiento de roca caliza que afecta a todo el Macizo de Cotiella y cuyo desplazamiento se ha calculado en unos 40 km. En todo el macizo encontramos infinidad de cuevas y simas, y también en la propia Peña Montañesa.
Ya durante la Bolsa de Bielsa, las faldas de la Peña Montañesa fueron la línea sur entre los Nacionales y los Republicanos, sirviendo las cuevas como refugio de los habitantes de los pueblos cercanos durante los bombardeos. En la posguerra también fue refugio de una de las cuatro agrupaciones guerrilleras antifranquistas del Alto Aragón, encabezada por Villacampa, que estableció su campamento base en las cuevas: Loja Fuente, Hueso Santo, Esplugón de Chaime, Espluha de Cabo a Rasa… todas con funciones estratégicas. Los maquis resistieron en la clandestinidad hasta 1952, y aún en 1956 la Guardia Civil encontró un zulo con armas y munición.
En sus faldas encontramos el monasterio de San Vitorían, a 1.200 m de altura y de gran importancia histórica. Se cree que ya existía en el s. VI con el nombre de San Martín de Asan, lo que lo convertiría en el monasterio más antiguo de la península ibérica. Su nombre cambió tras el nombramiento del abad italiano Vitorían. Aunque las evidencias documentales aparecen en el s. X, hoy está restaurado y abierto a visitas y actividades.
La Peña Montañesa presenta un marcado contraste entre su cara sur, con bosques de encinas, quejigos, bojs, gayubas y enebros, y la cara norte, en la zona de La Valle, con bosques de hayas, pino negro y abeto, característicos del Pirineo.
La Peña Montañesa es la más representativa de la Sierra Ferrera, acompañada por La Tuca (2.267 m) y otros picos menores como la Forquiella (2.172 m) y la Punta de La Estiva (2.165 m).
Existe una ruta más fácil, evitando la Faja del Toro y realizando la ascensión totalmente por sendero desde el Monasterio de San Victorián, y también una más corta y compleja, accediendo por la cara norte desde la Collada, al principio de la Valle.
También existen muchas vías de escalada de varios largos y de diferente dificultad, para disfrutar de su roca con unas vistas privilegiadas.
En invierno podemos acceder por los corredores de su cara norte y, con buenas condiciones, hacer alguna ruta con esquís de travesía.
Si prefieres uno de estos itinerarios, llámanos y buscaremos la mejor ruta para ti. ¿Ya has leído nuestro blog sobre la Peña Montañesa? En él te contamos qué la hace tan especial y las actividades que guiamos allí.