
Cresta del Pirineo que ostenta el privilegio de poseer el tres mil más difícil de todos los tresmiles, la Torre de Costillerou, además de culminar en un tres mil con el carácter del Balaitús.
La Cresta de Costerillou es una cresta emblemática del Pirineo y recorre varios tresmiles de gran importancia como la Aguja Ussel (3.022 m), la Torre Costerillou (3.049 m) —una de las cumbres pirenaicas consideradas de mayor dificultad— y finaliza en el Balaitus (o Pico Os Moros en aragonés) (3.144 m), la primera gran cumbre pirenaica occidental. Esta gran cumbre imponente, además, cuenta con su propia leyenda.
Es una actividad larga que, aunque puede completarse en una sola jornada, se recomienda realizar en dos días. El primer día se realiza la aproximación desde La Sarra hasta el Refugio de Respomuso, y el segundo día se lleva a cabo la ascensión completa desde el refugio y el regreso al punto de inicio.
En el valle de Tena iremos hasta el parking del embalse de la Sarra donde dejaremos el coche y comenzaremos la caminata. En la primera jornada aproximaremos hasta el Refugio de Respomuso donde pernoctaremos en régimen de media jornada (cena y desayuno, habiéndo posibilidad de picnic para la actividad). Recorreremos 750m de desnivel positivos y 8 km. El segundo día saldremos pronto del refugio, antes de los primeros rayos del sol para acceder a la cresta por una diagonal muy sencilla pero algo expuesta y descompuesta. Nos dejará en la brecha justo a los pies de la aguja Ussel.
Después de ascender esta primera diagonal, sin apenas darnos cuenta, alcanzaremos la primera cota de más de tres mil metros, la Aguja Ussel. Una vez superada esta cumbre nos aproximaremos a lo que dicen que es el tres mil más difícil del Pirineo; después de un pequeño rápel de 8m empezaremos a escalar una canal muy fácil y algo descompuesta, a su término da comienzo a nuestra izquierda una placa vertical donde a unos 7 metros empieza ya a tumbar. El tramo difícil consta de dos pasos de IV+ (AD) y está perfectamente equipado para poder instalar ayudas si fuera necesario. La cumbre de la Torre de Costillerou es un buen lugar para tomar aliento, comer algo y admirar el recorrrido que nos falta hasta este gigante del Pirineo, el Balaitus. Un tramos fácil y sencillo para poder disfrutar y admirar el Pirineo con una visión de 360º. El recorrido de la cresta nos llevará un total de 5h.
Desde la cumbre del Balaitus emprenderemos el descenso por la ruta normal de ascenso que va por la brecha de Latour. Realizaremos varios rápeles cortos en un terreno tumbado hasta llegar a suelo firme. Ya sólo nos queda llegar al refugio (2,5h), recoger nuestras cosas y bajar plácidamente hasta el embalse de la Sarra (1,5h). En total habremos recorrido unos 22km y habremos ascendido un desnivel de 2.100m en las dos jornadas de actividad.
Tarifas por persona para un grupo de 2 personas. Otras opciones consultar.
La primera ascensión a la Cresta de Costerillou se llevó a cabo en 1911 y fue realizada por los hermanos Édouard y George Cadier. Estos dos alpinistas formaban parte de una saga familiar compuesta por cinco hermanos, hijos de un pastor protestante de Osse en Aspe, cuya actividad dejó una profunda huella en la historia del alpinismo pirenaico. Su legado incluye numerosas ascensiones en los macizos del Balaitús y las Maladetas, además de una importante labor en el ámbito protestante.
Para quienes buscan un desafío aún mayor, existe la opción de combinar la Cresta de Costerillou con su vecina Cresta del Diablo. Esta prolongación es una auténtica vuelta de tuerca en terreno alpino: larga, aérea y reservada para montañeros muy habituados a este tipo de itinerarios.
La unión de ambas crestas forma una de las actividades con mayor envergadura del Pirineo, situándo la cresta integral sin duda en el top 3 de las grandes crestas pirenaicas por compromiso, longitud y carácter alpino.
La Cresta de Costerillou también está ligada a una leyendas del Valle de Tena, la historia de Culibillas y Balaitús.
Según la tradición, Culibillas era la hija de los dioses Anayet y Arafita, una joven bondadosa que protegía a las hormigas blancas que habitaban Formigal. El poderoso Balaitús se enamoró de ella y, al ser rechazado, amenazó con raptarla. Desesperada, Culibillas invocó a sus queridas hormigas para que la escondieran, pero al ver que no podría escapar para siempre, decidió sacrificarse para proteger a sus pequeñas compañeras.
Con un puñal se abrió el pecho y guardó a las hormigas en su corazón, dando origen al Forato de Peña Foratata, la gran ventana natural que hoy domina el valle. Se dice que, desde entonces, su espíritu vela por estas montañas.