
Quien suma la cresta del Diablo a su palmarés puede sentirse afortunado: no todos se atreven a afrontar un desafío de esta magnitud.
Aunque no alcanza ningún tresmil, la cresta del Diablo destaca por sus más de 500 metros de arista sobre granito alpino de alta calidad, en un trazado aéreo, vertical y sostenido. A lo largo del recorrido se suceden afiladas agujas, pináculos expuestos y estrechas brechas que conectan los picos de Soulano y Cristales (2.892 m).
El nombre de la cresta —y de sus puntos clave, como Punta Lucifer, Cuernos del Diablo o el Tridente— proviene de las peculiares formaciones geológicas que evocan cuernos y tridentes. Esta estética espectacular convierte el itinerario en una ruta entretenida, comprometida y plenamente alpina, donde cada paso supone un desafío y una demostración de técnica y determinación.
La actividad se recomienda realizarla en dos jornadas, aunque se puede realizar en una. En la primera jornada se aproximará al refugio de Respomuso, mientras que en la segunda se recorrerá la cresta y el descenso. Una variante para escaladores en muy buena forma se puede combinar esta cresta del Diablo con la cresta de Costerillou haciendo la integral al Balaitús (3.144m).
En el valle de Tena iremos hasta el parking del embalse de la Sarra donde dejaremos el coche y comenzaremos la caminata. En la primera jornada aproximaremos hasta el Refugio de Respomuso donde pernoctaremos en régimen de media jornada (cena y desayuno, habiendo posibilidad de contratar picnic para la actividad). Recorreremos 750m de desnivel positivos y 8 km de caminata.
El segundo día saldremos pronto del refugio, antes de los primeros rayos del sol para acceder a la cresta, por lo tanto deberemos prestar atención a nuestros para no dar un traspiés y hacernos daño.
Subiremos dirección al Pico Cristales y nos desviaremos a la izquierda para plantarnos en el collado del Canino donde comenzarán las dificultades. Recorreremos los 500m de cresta con por un granito de excelente calidad realizando numerosos pasos de IV y alguno de V/V+ grado. Sin duda es un recorrido exigente tanto por su dificultad técnica como su distancia. Deberemos emplearnos al máximo tanto en pasos difíciles, destrepes vertiginosos y rápeles.
Nos encontraremos especialmente con dos muros de una dificultad de V grado en un entorno de lo más salvaje del Pirineo. Lo ideal es recorrer esta cresta del Valle de Tena con cierta agilidad para evitar hacer el recorrido de vuelta al embalse de la Sarra ya de noche, ya que volveremos cansados y un traspiés podría echarnos abajo un día formidable.
Después de coronar el Pico de Soulano iremos en busca de los rápeles que nos dejarán ya en terreno dónde podremos quitarnos el equipamiento de escalada para volver al refugio a pie. En el recorrido de la cresta y el descenso al refugio emplearemos unas 7 horas y unas 2 horas más para volver al parking del embalse de la Sarra. En total serán unas 12h en la segunda jornada contando las paradas con un desnivel positivo de 1.000m.
Tarifas por persona para un grupo de 2 personas. Otras opciones consultar.
Ya de por sí, el nombre Cresta del Diablo impone respeto. Y lo tiene bien ganado. Aunque dudamos que en el infierno exista una belleza comparable a la que ofrece esta arista. Eso sí, aquí habrá que sacar lo mejor de nuestras habilidades alpinas para ir ganando metros en la que, para muchos, es la cresta más deseada del Pirineo.
Para quienes buscan un reto superior, existe la opción de combinar la Cresta del Diablo con la Cresta de Costerillou. Esta prolongación —auténtica vuelta de tuerca alpina— nos lleva directamente a la cumbre del Balaitús. Sin duda, esta integral clásica figura en el top 3 de las crestas más exigentes y completas del Pirineo.
El recorrido completo, incluyendo la aproximación del primer día al Refugio de Respomuso, la Cresta del Diablo, la Cresta de Costerillou y el descenso final al Embalse de La Sarra, suma más de 2.000 metros de desnivel positivo y aproximadamente 20 km de distancia total. Se trata de una actividad larga, técnica y físicamente exigente, reservada a montañeros con experiencia contrastada en terreno alpino y jornadas de alta dificultad.