
Una de las crestas más icónicas del Pirineo aragonés, una ruta clásica de alpinismo que culmina en la cumbre más alta del Pirineo, el Aneto. Una ascensión de obligada visita para montañeros con experiencia que buscan un itinerario completo y exigente.
Situada en el corazón del Parque Natural Posets-Maladeta, esta línea ofrece una de las ascensiones más elegantes, estéticas y directas al majestuoso Aneto, considerado el Rey de Reyes del Pirineo.
Podríamos decir que esta cresta lo tiene todo: tramos expuestos, pequeños pasos de escalada, rápeles, zonas de roca delicada y destrepes técnicos. La dificultad se mantiene asequible en la mayor parte del recorrido. En la mitad inferior aparecen los pasos más técnicos, con movimientos de escalada de IVº grado. Rivaliza con sus vecinas Salenques-Tempestades y Cregüeña. Quizás por eso no ha recibido el protagonismo que un itinerario de esta envergadura merece.
La opción que proponemos se realiza en un largo día de alta montaña. Sin embargo, es posible hacer un vivac en los Ibones de Coronas, en la base de la cresta. Esto permite ahorrar tiempo y completar la actividad si el ritmo del grupo no es el óptimo.
En el Valle de Benasque llegaremos al Pla de la Senarta donde dejaremos el coche y cogeremos el autobús que en temporada de verano nos aproximará hasta el Refugio de Pescadores o de Coronas. Tardaremos unos 45min. en el bus y desde el Refugio de Coronas hasta la base de la cresta unas 3h cruzando por los ibones de Coronas ya a pie.
La aproximación es cómoda, sin muchas complicaciones por lo que tendremos ocasión de disfrutar de este entorno tan característico de la alta montaña, con ibones, sarrios, quebrantahuesos e incluso armiños, que habitan estos parajes.
Es un trayecto compartido por quién decide subir al Aneto por esta vertiente de Coronas, por lo que no será difícil encontrarnos con gente en este tramo de recorrido hasta el Ibón Superior de Coronas, dónde nosotros nos desviaremos buscando la Brecha de Llosas por una canal, donde dará comienzo la cresta.
Poco antes de terminar la canal nos desviaremos a la izquierda para progresar por una pendiente ancha que nos dejará en la primera cumbre del día, el Argarot Sur. Seguidamente coronaremos el Argarot Norte para después realizar un rápel que nos dejará en la base de la impronunciable aguja Tchihatcheff. Esta aguja es el punto de máxima dificultad de la cresta con un paso de escalada en roca de IVº.
Ya en la cumbre realizaremos otro rápel que nos depositará en la base de la Aguja de Franqueville. Esta aguja de menor dificultad la superaremos con unas trepadas fáciles pero donde tendremos que estar atentos y ya en la cumbre nos quedarán varios destrepes y trepadas de menor dificultad que lo encontrado hasta ahora hasta llegar a la Brecha superior de Llosas. Desde allí un descenso a veces delicado que realizaremos de forma seguro mediante unos rápeles hasta zona segura y andando hasta los ibones de Coronas.
Esta actividad la podemos realizar con diferentes variantes; aunque la cresta en sí es hasta la brecha superior de Llosás y se puede realizar en un día, también podemos realizarla en dos días haciendo una noche de vivac en los ibones de Coronas. También podemos culminar la cresta en la cumbre del Aneto, sumándola unas 2 o 3 horas de escalada y otras casi 2 de retorno hasta los el ibón alto de Coronas. Posible hacerlo en 1 día si gozas de una muy buena forma física, o en 2 días si no estás en cierta forma o quieres tomarlo con más calma.
Desde los ibones de Coronas, andaremos por terreno de bloques buscando el camino que viene del collado de Coronas. Una vez en el camino, terreno más sencillo hasta reencontrarnos con el camino que usamos en la subida y continuar bajando por el mismo camino hasta el refugio de Pescadores.
Tarifas por persona para un grupo de 2 personas. Otras opciones consultar.
Son tres los nombres que han quedado grabados en la historia de oro del pirineísmo: Platón de Tchihatcheff, Albert de Franqueville y Jean Sors (conocido como Argarot). Tres alpinistas cuyo legado perdura para siempre al dar nombre a las tres agujas de más de tres mil metros que dominan la mitad inferior de la cresta. Todos ellos quedaron ligados a la historia como los primeros en alcanzar la cumbre del Aneto en 1842.
El recorrido íntegro y ascendente de esta cresta se realizó por primera vez en junio de 1913, llevado a cabo por Henry Brulle, Richard Brulle y G. Castange.
Años antes, en 1906, los españoles Jaume Oliveras y Antonio Arenas descendieron desde la cumbre del Aneto hasta su brecha superior, completando por primera vez este tramo parcial de la cresta, pero en sentido descendente. Con esta estrategia lograron evitar el temido glaciar durante el descenso desde la cumbre del Aneto.