Durante el recorrido se disfrutan también los característicos lagos de montaña del macizo granítico: los ibones del Alba.

Imposible pasar por alto este itinerario en pleno corazón del Parque Natural Posets-Maladeta. Una de las crestas con el mejor granito que se puede encontrar en el Pirineo.
Se trata de una de las grandes clásicas del parque: una cresta larga, afilada y muy estética, formada por roca granítica de excelente calidad, que culmina en el pico Alba (3.118 m), en un entorno espectacular y profundamente salvaje.
Es una de las crestas más largas del Pirineo, con un recorrido de más de 1.000 metros de desarrollo. A lo largo del itinerario se encadenan ascensos, descensos y rápeles. Se coronan uno a uno los 20 gendarmes, auténticos guardianes de la altura. Los pasos de hasta IV+ que mantienen intacto el carácter aventurero del recorrido.
Si hubiera que definir este itinerario con una sola palabra, sería aéreo. Los pasos expuestos son constantes. El vacío cae a ambos lados. Por ello, es una actividad reservada a montañeros con experiencia y buena gestión de la altura.
Durante el recorrido se disfrutan también los característicos lagos de montaña del macizo granítico: los ibones del Alba.
El punto de partida será en los Baños de Benasque a una altura de 1.720m, en el Valle del mismo nombre. De ahí se parte andando en dirección hacia los Ibones del Alba y en dirección a una pequeña brecha donde dará comienzo la cresta.
La primera mitad del recorrido la realizaremos sobre un sendero de pequeño recorrido por el que no tendremos ningún problema en seguirlo pero una vez llegados a los Ibones del Alba tendremos que prestar atención ya que el terreno de bloques ahora es la tónica general y desaparece cualquier tipo de sendero o marcas. Deberemos navegar por ese caos de bloques con astucia y sentido común hasta llegar al inicio de la cresta en una brecha muy característica que tendremos continuamente a la vista.
La Cresta de los 15 gendarmes al Alba es una cresta de unos 1.000m de recorrido en la cual se superan no 15, si no unos 20 gendarmes. Esto nos da una idea de lo complejo de su itinerario en el cuál estaremos continuamente trepando y destrepando encontrándonos pasos de dificultad entre IV y Vº a lo largo de todo el recorrido. Sin duda una de las mejores de todo el Pirineo, por su complejidad, estética y longitud.
Deberemos de ser astutos ya que esta cresta no nos obliga únicamente a seguir por un camino concreto, por lo que tendremos de adaptar nuestras fuerzas y destrezas técnicas continuamente para recorrer nuestro propio camino.
Desde la cumbre del Alba nos espera una bajada amable por un camino cómodo hasta llegar a los Ibones del Alba para así deshacer nuestros pasos hasta llegar al punto de partida en un total de unas 3 horas y acumularemos un desnivel positivo de 1.600m. Este es el camino de ascensión normal al pico del Alba por lo que será habitual encontrarnos con gente camino a este tres mil del Pirineo.
Si prestamos atención seremos capaces de ver a la escasa y en peligro de extinción Perdiz nival, que frecuentan estos parajes de alta montaña.
Tarifas por persona para un grupo de 2 personas. Otras opciones consultar.
El pico del Alba (3.118 m) es el tresmil más occidental del macizo de la Maladeta, coronado por primera vez por el conde Russell y Haurillon. Sin embargo, la primera ascensión por esta cresta corrió a cargo de Jean Arlaud, gran pireneísta, acompañado por A. Barrué y J. Escudier, el 30 de julio de 1930.
En esta cima nos aguarda un premio merecido para los aventureros más intrépidos: majestuosas vistas sobre el Parque Natural Posets-Maladeta, un rincón de la Tierra donde la belleza y la audacia se abrazan.
El Macizo de la Maladeta, al que pertenece el Pico del Alba, es uno de los grandes conjuntos graníticos del Pirineo central. Desde el punto de vista geológico, se asienta sobre el batolito granítico de la Maladeta, una enorme masa de granito que se originó hace unos 300 millones de años, durante la orogenia hercínica (o varisca).
Desde el punto de vista geológico, se apoya sobre una gran base de granito llamada ‘batolito de la Maladeta’. Este granito se formó hace unos 300 millones de años, cuando el interior de la Tierra estaba muy activo y el magma se enfrió lentamente bajo la superficie. Con el paso de millones de años y la erosión, esa roca profunda quedó al descubierto y hoy forma las montañas que vemos en el macizo, y caracterizan la cresta del Alba.
El hielo fue dando forma a la montaña. Los glaciares excavaron las depresiones donde hoy se encuentran los ibones del Alba, pulieron la roca y afilaron crestas y agujas, creando el marcado paisaje alpino de la zona.
A diferencia de los valles de roca calcárea cercanos, el granito no deja pasar el agua, por eso aquí el agua se acumula en la superficie formando ibones y arroyos. En los terrenos calcáreos, en cambio, el agua se filtra y crea cuevas y simas.