
El ibón de Piedrafita se encuentra bajo la imponente cara norte de la Sierra de la Partacua, sobre el pueblo de Piedrafita de Jaca, en pleno corazón del valle de Tena.
Durante el invierno, este rincón se cubre de nieve y ofrece un recorrido con raquetas accesible y agradable, ideal para disfrutar de la montaña en calma. Es un itinerario ideal para familias o grupos de amigos, con un desnivel suave y un recorrido que atraviesa bosques y praderas, siempre con vistas a las grandes cumbres del entorno.
Para quienes buscan algo más exigente, el recorrido puede ampliarse hasta el Arco de Piedrafita, una impresionante formación natural esculpida en la roca, desde donde se desciende después al ibón, bajo la espectacular pared de Peña Telera.
Comenzamos en la localidad de Piedrafita de Jaca.
Seguimos la pista que asciende suavemente hacia el espacio nórdico de la Partacua.
Pronto llegamos a una intersección señalizada hacia el Ibón de Piedrafita, iniciando un ascenso suave y agradable a lo largo del barranco del Boj. A medida que avanzamos, la Peña Telera se hace cada vez más visible, señalando la cercanía del ibón.
En un pequeño claro, el barranco se divide en varios afluentes, ofreciendo un mirador natural desde el que se contemplan tres de las montañas más destacadas de la sierra de la Partacua:
A nuestras espaldas, el paisaje continúa siendo impresionante, con las montañas del sector de Panticosa, incluyendo el Pico Serrato, la Peña Xuans y los Dientes de Batanes, completando un escenario natural amplio.
Esta ruta también puede realizarse de forma circular, extendiéndola hasta el Arco Geotectónico de Piedrafita.
Esta variante añade aproximadamente 10 km y 500 metros de ascenso positivo, haciendo el recorrido más exigente físicamente, pero también más completo y espectacular desde el punto de vista paisajístico.
Tarifas por persona para un grupo de 8 personas. Otras opciones consultar.
El Valle de Tena guarda pueblos llenos de historia como Panticosa, Sallent de Gállego o Tramacastilla. Sus calles empedradas, casas de piedra, techos de pizarra y chimeneas troncocónicas reflejan una forma de vida ligada a la montaña. Pero también son escenario de leyendas: historias de brujas y rituales protectores que forman parte de la memoria colectiva del valle. En Piedrafita de Jaca, un pequeño museo mantiene viva esta parte de su pasado.
Este valle, ubicado en el corazón del Pirineo Aragonés, es uno de los valles más grandes de la región. El valle se extiende desde el Embalse de Búbal, al sur, hasta las imponentes cumbres fronterizas con Francia, al norte. Rodeado por montañas que superan los 3.000 metros, bosques de pinos y abetos, y numerosos lagos glaciares conocidos localmente como «ibones». Entre los que destacan el Ibón de Piedrafita, los Ibones de Arriel y el Ibón de Respomuso. Las cumbres más altas, como el Pico Anayet (2.574 m), el Balaitús (3.144 m) y el Pico de los Infiernos (3.083 m), dominan el horizonte, creando un impresionante paisaje alpino.
El río Gállego atraviesa el valle y alimenta embalses como el de Lanuza y Búbal, que a su vez proporcionan agua y energía a las comunidades locales. Estos embalses, además de ser fuentes de recursos naturales, ofrecen paisajes y zonas para actividades recreativas como la navegación, la pesca y el senderismo.
El valle tiene una rica tradición de pastoreo, y la ganadería ha sido una parte fundamental de la economía local durante siglos. Todavía es posible encontrar rebaños de ovejas pastando en las laderas durante el verano, lo que refuerza la conexión del valle con su pasado rural.
La excursión con raquetas de nieve al ibón de Piedrafita es perfecta para todos los públicos. Su recorrido, con desniveles suaves y un entorno abierto, permite disfrutar del paisaje del valle de Tena sin grandes esfuerzos. Es una ruta ideal para familias, grupos o quienes quieran iniciarse en las raquetas de nieve con una salida de media jornada.
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