Las fajas de los Pirineos son algunas de las rutas de senderismo más espectaculares de estas montañas. Estos senderos recorren estrechas terrazas naturales a media altura, bajo enormes paredes de roca.
Situadas generalmente entre los 1.500 y los 2.500 metros de altitud, permiten caminar por las laderas de las montañas y disfrutar de vistas panorámicas de profundos valles y las cumbres del Pirineo.
Estas rutas, que en su origen fueron caminos de pastores y cazadores, hoy en día permiten disfrutar de la belleza natural de los Pirineos, y son un destino ideal para los amantes del senderismo y la naturaleza en su forma más alpina.

La Faja de las Flores es el recorrido que permite ver Ordesa desde las alturas. Es una de las rutas de senderismo más espectaculares de los Pirineos, tanto por sus panorámicas como por su recorrido.
Situada a unos 2.400 metros de altitud, esta ruta del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido recorre una estrecha terraza natural bajo enormes paredes de roca, ofreciendo una perspectiva única del valle de Ordesa.

¿Te gustaría llegar a la Cola de Caballo por una ruta circular diferente y llena de contrastes?
¡Apúntate esta ruta! El ascenso por la Senda de los Cazadores pone a prueba nuestras piernas con un pronunciado zigzag hasta alcanzar el mirador de Carcilarruego. Desde aquí disfrutaremos de unas panorámicas del Tozal del Mallo y el Circo de Cotatuero.
A continuación, recorreremos la Faja de Pelay, un sendero que discurre entre laderas inclinadas y paredes verticales, con unas vistas del valle de Ordesa, la Brecha de Rolando, y las Tres Serols, hasta llegar a la Cola de Caballo.
El regreso lo realizaremos por el fondo del valle, pasando por las Gradas de Soaso, el hayedo y las cascadas del río Arazas.

¿Ya has recorrido las fajas de Ordesa y te apetece descubrir otras rutas menos conocidas del parque? La Faja de las Pardinas es una opción menos transitada, pero nos regala una imagen única del Cañón de Añisclo desde las alturas.
Comenzamos en el pueblo de montaña de Nerín y nos dirigimos hacia Cuello Arenas. La subida requiere algo de esfuerzo, pero al llegar arriba podremos disfrutar de las vistas de las grandes cumbres del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
Durante el recorrido, contemplamos las paredes rocosas y el profundo valle, y con un poco de suerte podremos observar buitres leonados, quebrantahuesos y águilas reales sobrevolando las montañas.

La Peña Montañesa es una montaña especial para nosotros y forma parte del paisaje que rodea L’Aínsa. Aunque no alcanza los 3.000m, la subida hasta la cima salva un desnivel considerable y es una excursión recomendable si te alojas en el valle.
Existen diferentes formas de llegar a la cumbre, pero una de nuestras favoritas es la ruta por la Faja Toro. Este estrecho sendero bordea las paredes de la montaña y ofrece unas vistas magníficas del Sobrarbe. Aunque no presenta grandes dificultades técnicas, es un recorrido aéreo que requiere seguridad al caminar y no tener vértigo.
Si buscas una experiencia más aventurera, puedes completar el descenso con un rápel de 30 metros.

Una ruta circular para descubrir el valle de Ordesa desde otra perspectiva, recorriendo senderos menos transitados.
La Faja Racón es un recorrido de unos 3 km bajo las grandes paredes del Gallinero, con vistas al valle de Ordesa y al inconfundible Tozal del Mallo. La Faja Canarellos ofrece otros 3 km de sendero bajo las paredes de La Fraucata.
Para terminar, descendemos a través de un hayedo hasta el fondo del valle, donde nos esperan el río Arazas y sus cascadas.

La Faja Tormosa (Feixa Tormosa) nos ofrece una perspectiva privilegiada del valle de Pineta, que podemos contemplar en toda su longitud. Desde las alturas se aprecian las formas del valle y las huellas de su origen glaciar, visibles en sus laderas y grandes paredes rocosas.
El recorrido combina bosques de hayas, senderos de montaña y cascadas, con las Cascadas del Cinca como uno de sus grandes atractivos.
Es una ruta ideal para disfrutar desde la primavera hasta el otoño. En esta última estación, los hayedos se tiñen de colores otoñales, transformando el paisaje.

Una ruta circular por el valle de Barrosa, donde la naturaleza y la historia se encuentran lejos de los recorridos más conocidos.
El recorrido nos lleva hasta las antiguas minas de Liena, testimonio de una actividad que marcó durante décadas esta zona del Pirineo y de las dificultades que suponía transportar el mineral entre ambos lados de la cordillera.
Al alcanzar Punta Liena (2.600 m), continuamos por el Camino de las Pardas, una faja estrecha y expuesta que bordea las paredes del circo de Barrosa. Algunos pasos están equipados con cadenas que ayudan a progresar por los tramos más delicados.
La ruta continúa hasta el Puerto de Barrosa, un histórico paso de comunicación entre España y Francia, desde donde descendemos por el valle para regresar al punto de partida.
Las fajas tienen su origen en rutas tradicionales que se utilizaban para el paso de pastores y ganaderos, quienes recorrían estos caminos de montaña para trasladarse entre los diferentes valles o para llevar el ganado de un lado a otro. Estos senderos han sido creados, en su mayoría, a lo largo de las paredes rocosas de los Pirineos, donde la naturaleza ha esculpido plataformas de tierra o ha dejado huecos en las rocas que se utilizan como caminos.
Con el tiempo, algunas de estas rutas han sido acondicionadas para el senderismo, manteniendo su carácter natural y, en muchos casos, rudimentario, lo que permite que los excursionistas experimenten un contacto cercano con la naturaleza más auténtica. Sin embargo, el paso del tiempo y las condiciones de la montaña han hecho que algunas fajas sean más accesibles que otras, por lo que es común encontrar una gran diversidad de senderos, que van desde los más sencillos hasta los más exigentes.
La geografía de los Pirineos es especialmente accidentada y escarpada, lo que hace que muchas de estas fajas transiten por terrenos rocosos, acantilados y paredes verticales de piedra caliza. Las fajas no son caminos trazados de forma artificial; en su lugar, muchas de ellas han seguido el trazado natural que las rocas y la erosión han dejado a lo largo de miles de años.
En algunas zonas, los senderos han sido construidos directamente sobre las rocas, mientras que en otras, las fajas se encuentran en pequeñas plataformas que se formaron de forma natural por el deslizamiento de rocas o la erosión del terreno. Esto convierte a estas rutas en una experiencia visualmente impresionante, ya que los excursionistas pueden caminar al borde de grandes precipicios o a través de formaciones rocosas milenarias.
Uno de los principales atractivos de las fajas es la magnífica vista panorámica que ofrecen. Al estar situadas a media altura, las fajas permiten a los senderistas disfrutar de vistas que combinan el valle profundo y las altas cumbres nevadas de los Pirineos. Las cascadas, los glaciares y los picos que superan los 3.000 metros de altitud se convierten en parte del paisaje que se aprecia durante el recorrido.
Por ejemplo, en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, las rutas de las fajas atraviesan zonas de gran belleza natural, como los circos montañosos, donde el contraste entre las altas montañas y los valles cubiertos de bosques de abetos, pinos y hayas crea un espectáculo visual único.
Las fajas no sólo son apreciadas por sus vistas, sino también por su rica biodiversidad. Estos senderos atraviesan diferentes zonas ecológicas que albergan una gran variedad de especies vegetales adaptadas a las condiciones de alta montaña. En primavera y verano, los excursionistas pueden encontrar una gran variedad de flores silvestres que adornan las fajas, así como plantas endémicas de la región.
En cuanto a la fauna, los Pirineos son hogar de una amplia diversidad de especies animales. En las fajas, es posible avistar algunas de las aves más emblemáticas de la zona, como el buitre leonado, el águila real.. También es habitual encontrar mamíferos como las marmotas, los corzos y los ciervos en los valles cercanos. En las zonas más remotas, incluso es posible que se pueda observar al rebeco, un animal que se adapta perfectamente a la vida en las altas montañas.
Las fajas del Pirineo permiten descubrir la montaña desde una perspectiva diferente, caminando por estrechas terrazas naturales. Son recorridos que requieren planificación, orientación y capacidad para valorar las condiciones del terreno. Nuestros guías conocen estos senderos y saben cómo recorrerlos con seguridad.
Acompañarte por las fajas también significa disfrutar del recorrido sin tener que preocuparte por todos los detalles:
Tarifas por persona para un grupo de 4 personas. Otras opciones consultar.
– Guía de media montaña
– Seguro RC y Accidentes
– Transporte
– Comida
– Alojamiento
– Material Personal
Condición física normal, sin lesiones, dolencias o enfermedades que impidan la progresión normal por pistas y senderos con inclinaciones variables según la dificultad de la ruta.
Calzado de montaña, chaqueta para el viento y la lluvia, gorra, gafas y crema solar, mochila de 20l, agua y comida. En época invernal, ropa de abrigo adecuada, guantes y gorro.